jueves, 14 de junio de 2018

Fjalla-Eyvindur y Halla – Bonnie y Clyde a la islandesa

Hoy os traemos una de esas historias que nos encantan, la típica que serviría sin problema alguno para desarrollar la trama de una novela, película u obra de teatro. Si habéis leído antes nuestro artículo sobre villanos islandeses, es bastante probable que estos nombres os sean ya familiares. Eso no significa que puedas cerrar y marcharte ¡de eso nada! Porque hoy vamos a profundizar en la historia de esta pareja, la cual se puede considerar fácilmente los Bonnie and Clyde en su versión islandesa.

Fjalla-Eyvindur y Halla son personas que existieron en la vida real y no solo leyenda

En esta historia es difícil de discernir entre que es real y que no lo es, quizás sea eso lo que la hace tan llamativa. Lo que sí sabemos es que ambos existieron de verdad y no son personajes mitológicos ni el resultado de la imaginativa popular. A día de hoy la historia es aún bastante conocida entre los islandeses. Así que coge palomitas que comenzamos.

Fjalla-Eyvindur Jónsson nació en 1714 en el sur de Islandia, su padre era un granjero y su madre ama de casa. Fjalla-Eyvindur viene a significar algo como Eyvindur, el de las montañas. Se suele describir como un hombre fuerte y atlético, de buenos modales e incluso bastante agradable al trato.
Eyvindur creció como un chico normal con sus padres en la pequeña villa de Hlíð y luego se mudaría en búsqueda de trabajo. En una de las tantas ciudades por las que pasó, decidió robar un poco de pan y de queso. Mientras cometía este pequeño hurto, una vagabunda que pasaba por allí lo pilló, y como si de una hechicera se tratase, lo maldijo y condenó a una vida como fugitivo de la justicia, pero esta jamás lograría apresarlo. Tras ser acusado por robo, huyó a la región de los fiordos occidentales donde de forma fortuita acabaría en la granja de una mujer llamada Halla.

Halla era una mujer viuda con un hijo que vivía en una granja en medio de las montañas. A diferencia del concepto que se tenía de Eyvindur, se decía que Halla era una mujer tosca, con un carácter difícil y oscuro, poco agraciada físicamente y de un corazón frio y despiadado. A pesar de esta diferencia de carácter, conectaron y pasarían a ser matrimonio sobre 1741. No se tiene constancia de cuánto tiempo vivieron exactamente en los fiordos occidentales, pero sí la razón por la que empezaron a vivir como fugitivos.

La cuna de bebé nos recuerda a las trágicas muertes de los hijos de Halla

Halla empezó a cometer pequeños hurtos en los que conocería a Arnes, un ladrón que ayudaría supuestamente a Halla a ahogar a un niño que vivía con ellos por aquel entonces.  Cuando estos hechos comenzaron a tener repercusión, los tres no tuvieron más remedio que huir. Cuenta la historia que antes de abandonar su granja, Halla quería incendiarla con sus hijos dentro, pero Eyvindur la convenció para que no lo hiciera, salvando así la vida de los pequeños que quedarían abandonados a su suerte.

Al parecer, Halla y Eyvindur estuvieron huyendo de la justicia durante nada menos que 20 años. Se les solía ver de forma excepcional en algunas iglesias a lo largo y ancho de Islandia y a Halla, se la solía apresar casi siempre cuando estaba embarazada. Pero de una forma u otra siempre conseguía huir de nuevo a las montañas con Eyvindur. Allí es donde solía asesinar a los bebés recién nacidos sin que Eyvindur hiciera nada por evitarlo a pesar de no estar de acuerdo con lo que Halla hacía.

Todos los bebés fueron asesinados al nacer a excepción de una pequeña que logró sobrevivir con la pareja hasta que tuvo dos años de edad. Esta es quizás una de las partes más famosas de la historia y que más perdura en la tradición islandesa. Y es que cuando varios agentes pillaron por sorpresa a la familia, Halla decidió terminar con la vida de la niña arrojándola por una cascada ya que pensaba que, si no se deshacía de ella, sería un estorbo en su huida. Antes de arrojarla al vacío, decidió dormirla cantándole una nana que se llama ‘Sofðu unga ástin mín.’ que significa duérmete pequeña mía y esta es una de sus oscuras estrofas:

Sofðu lengi, sofðu rótt,   Duerme mucho, duerme bien
seint mun best að vakna.   Es mejor que te despiertes tarde.
Mæðan kenna mun þér fljótt,   Las adversidades pronto te enseñarán,
meðan hallar degi skjótt,           que en cuanto el día se torna noche
að mennirnir elska, missa, gráta og sakna.   La gente ama, pierde, llora y se lamenta.

Cascada de Islandia, donde cuenta la leyenda que Halla arrojó a su bebé


Fjalla-Eyvindur y Halla – Bonnie y Clyde a la islandesa


Esta canción de cuna es muy conocida y tradicional en Islandia, aunque a muchos nos daría algo de miedo cantársela a nuestros peques ¿no? Siguiendo con la historia principal, después de 20 años de idas y venidas ambos terminarían regresando a la granja de Halla donde ambos morirían. Varias fuentes citan la muerte de Eyvindur en 1783 y su tumba se encuentra en los alrededores de la granja. Halla por su parte, habría sido apresada pero dada su mal estado de salud, pagaría casa por cárcel. Según algunos, una soleada tarde de otoño Halla, apoyada en la pared de su casa, diría “Las montañas ya están preciosas” y desaparecería esa misma noche.
Años más tarde se encontró el cuerpo de una mujer en dichas montañas y se cree que era el cuerpo de Halla, que con sus últimas y escasas fuerzas huyó a las montañas para encontrarse con su gran amor por última vez.

Johanna, Islandia24
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