lunes, 14 de mayo de 2018

Repostería islandesa: El lado más dulce de Islandia

En el mundo existen dos tipos de personas: aquellos amantes de lo dulce y los que se decantan más por lo salado. Pero como dice una conocida, independientemente del bando que elijas, todos necesitamos un postre para nuestro café. Y lo cierto es que no deberías preocuparte si tienes una preferencia u otra, ya que en la repostería y cocina islandesa existen tantísimas opciones para elegir que probablemente el mayor problema sea ser capaz de decidir una opción entre todas ellas.

Mapa de Islandia sobre harina de trigo en relación a la repostería Islandesa


La bollería y repostería está presente en la vida de los islandeses en el día a día. En Reikiavik hay más de 20 panaderías y hornos, y cualquier ciudad y pueblo por pequeño que sea, tiene la suya también. Cada sitio suele tener su especialidad propia que va desde bizcochos hasta tipos concretos de panes y bollos. Pero, ¿de dónde viene toda esta tradición?

Antiguamente, con la tecnología que tenían los colonizadores, sembrar cereales en el suelo islandés no era nada fácil. Y el poco que se conseguía sembrar iba normalmente destinado a los animales más que al pan. La tradición repostera entonces empezó a llegar desde el continente europeo y principalmente de los daneses, quienes fueron los primeros panaderos y reposteros del país. Fue tal la influencia de Dinamarca en el lado dulce de la cocina islandesa que a día de hoy se siguen vendiendo bollos típicamente daneses en las panaderías y confiterías.

Vamos a empezar nuestra dulce aventura con uno de los bollos más famosos de Islandia, el Kleinur. Su nombre parece provenir del alemán “Klein” que significa pequeño, aunque la receta es en sí de origen danés. Es una especie de masa de donut que lleva ralladura de limón, nata, harina, huevos y mantequilla. Una vez la masa está lista y reposada, se extiende, se corta en forma de rombo y se retuerce en las esquinas. Finalmente se fríe en abundante aceite caliente. Según en qué sitios, se suele aromatizar con vainilla o cardamomo. Existen libros donde se menciona a los kleinur desde el siglo XVIII y es tan famoso y popular que se ha llegado a extender en américa, sobre todo en las zonas de mayor inmigración islandesa de Canadá y Estados Unidos.

Bollitos dulces expuestos en una vitrina. Imagen típica de reposteria islandesa


Si eres un amante de la canela entonces tenemos el postre ideal para ti: el Snúður. Es una especie de rollito de canela de buen tamaño cuya masa también tiene esencia de cardamomo. En este caso la masa no se fríe, sino que se hornea. El resultado es un delicioso bollito que los islandeses acompañan casi siempre con kókómjólk, un batido de chocolate bastante popular en la isla.

Para evitar que lleguemos al coma diabético, vamos a pasar a una opción más salada, el flatkaka o “Tarta plana” es en realidad un tipo de pan de centeno sin levadura. Tradicionalmente se cocía en hornos de leña directamente con el calor de las brasas, pero también se puede hacer de forma doméstica en una sartén de hierro a alta temperatura. Es típico acompañarlo con mantequilla y unas lonchas de cordero asado.

En el caso de que seas un fiel enamorado del chocolate, entonces la opción perfecta sería el Skúffukaka. A mí personalmente me recuerda un poco a los conocidos “brownies” pero con un toque diferenciador: el coco rallado. Son esponjosos y hechos con chocolate negro. ¡Una delicia para los sentidos!

Queso, ¿alguien dijo queso? Que no cunda el pánico porque aquí tenemos variedad para todo y para todos. ¿Qué te encanta el queso? Pues genial, porque tienes los deliciosos Ostaslaufur. Son unos rollitos de masa de pan suave rellenos de queso… ¡ambrosía! Tienen gran fama entre los más pequeños de Islandia, pero sinceramente, para estas delicias nunca hay límite de edad.

Otro de los grandes acompañantes del café en las cafeterías islandesas es el Mondlukaka o tarta de almendras. Suele llevar mermelada de fresa entre capas y nata montada. Suele durar en las vitrinas lo que dura un suspiro porque es una de las favoritas entre el público islandés.

Tartas listas para vender, indispensables en la repostería islandesa


Esperamos que os haya gustado este pequeño catálogo de dulces y bollos islandeses. ¿cuál ha sido vuestro favorito o cuál os apetecería más? Si sois un poco indecisos pues ya sabéis, ruta por todas las cafeterías y panaderías de Islandia y los probáis todo. No hay mal que por bien no venga…

Johanna, Islandia24
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